Domingo Barbolla

Conóceme

DOMINGO BARBOLLA CAMARERO, PhD.

Profesor Titular en el área de Antropología Social de la Universad de Extremadura

Soy Domingo Barbolla. Nací en Burgos en 1958. Casado y padre de dos hijos.

Imparto docencia en el Máster de Antropología Social e impartí docencia en el área de sociología de la UEX en varias facultades. Además, fui Profesor Tutor de la UNED en Licenciatura de Sociología y de Ciencias Políticas.

Realizé estudios de Filosofía (Graduado por la UNED), de Antropología Social (Licenciado por la UCAM), Sociología y Psicología Social (Licenciado y Doctorado por UPS en Madrid), Ingeniería Técnica Agrícola (Universidad Laboral de Sevilla), Diplomado en Magisterio (UEX) y Teología (3 años en el Seminario San Telmo de Sevilla), Master en Opinión Pública y Comunicación por la Escuela Jaime Vera (Galapagar-Madrid), Master en Desarrollo Territorial (UAM) y Especialista Universitario en Salud y Enfermedad (UCAM). 

Durante 10 años imparto docencia en la Licenciatura de Antropología Social en la materia: Antropología de la salud y enfermedad. De igual forma he dirigido la tesis doctoral: Mujer y cáncer. Perspectiva antropológica del cáncer femenino. Dedicándome en los últimos años a la investigación en salud y enfermedad, y sobre religiosidad reflejados en distintas publicaciones:

– El cáncer: investigando desde otro paradigma. Factores psicosocioculturales como desencadenantes (2007, coautor);

– Cáncer en niños y adultos. Estrategia vital con sentido (coord.., 2009);

– Buscando a Dios en el tercer milenio (2015);

– Investigando a Dios (2018);

-Mística para todos, para usted también (2018).

De igual forma soy autor-coautor de 25 libros sobre distintas temáticas fruto de investigaciones previas.

Presento comunicaciones en Congresos y doy conferencias en países como: China, Japón, Rusia, Italia, Grecia, EE.UU, Cuba, Costa Rica, Brasil, Alemania, Marruecos, Portugal y España. Y realizo trabajo de campo en Marruecos, Francia, Suecia y España, recibiendo el primer premio en el II Certamen Padre Rubio S.J., para avances en el conocimiento de la inmigración, otorgado por la Universidad Pontificia de Comillas.

Presido la fundación “Centro de Investigación sobre la Nueva Civilización Riccardo Campa”.

Domingo Barbolla Camarero, Antropólogo social, Profesor de Universidad, Filósofo

¿QUÉ ME HA LLEVADO A ESTA TERAPIA?

Fruto de las investigaciones sobre el cáncer, hemos elaborado la técnica TRILOGIA DE RELATOS INCOMPLETOS como herramienta para detectar el origen “cultural” de la enfermedad y favorecer el conjunto de tratamientos médicos a los que se somete la persona afectada. Además de servir como instrumento de conciencia sobre lo que nos imposibilita una vida plena.

¿POR QUÉ LO HAgo?

Aristóteles nos dejó dicho que cada uno de nosotros alberga en potencia unas cualidades, su desarrollo es fin último de la vida a la vez que el camino a la plena felicidad. Será el individuo, a la vez que el conjunto de la sociedad, quien deba hacer posible esta realidad simiente en la posibilidad humana. Desde aquí justificamos nuestro hacer como asesores sobre la felicidad humana. La razón nos ha conducido a hacer posible ese potencial que nos alberga. Contemplar y analizar los hechos humanos nos resultaba fácil desde que tenemos conciencia y la consiguiente formación en esta amplia mirada psico-socio-cultural nos ha traído hasta el presente de lo que podemos ofrecer como conocimiento y verdad.

HISTORIA E INVESTIGACIÓN

La Trilogía de Relatos Incompletos tiene historia, no ha nacido de la nada a modo de generación espontánea, tiene un recorrido.

Hace unos quince años, en la asignatura Antropología de la Salud, dentro de la Licenciatura de Antropología Social de la Universidad de Extremadura, comenzamos a investigar los factores culturales que influían en el cáncer. Partimos del paradigma biológico-cultural para enmarcar los datos que la realidad de las personas enfermas nos iba aportando. La financiación del Ministerio de Sanidad de entonces – a través de la Junta de Extremadura- nos permitió profundizar durante dos años en la citada investigación. Una posterior tesis doctoral sobre cáncer de género representó la firmeza teórica del paradigma con el que alimentamos los primeros datos. La hipótesis del comienzo se afianzaba con la ampliación de la muestra y nos permitió pensar en que el modelo imperante en la interpretación de la salud y enfermedad -paradigma biológico- no ayuda a entender en su totalidad la génesis y el desarrollo de la enfermedad en las personas.

El nuevo paradigma biológico-cultural lo hacía, las personas enferman en su totalidad, la biología por si misma no es esa totalidad que representa el ser humano. La lógica material no esta apartada de la mente, biología y cultura (en su sentido más antropológico) se enlazan para entender de las disfunciones que el cuerpo humano padecía. La corporeidad es la expresión del conjunto de cada uno de nosotros, no es posible su aislamiento, entre la mente -cultura lo llamamos en este texto- y el resto del cuerpo fluye una única realidad alimentándose entre ambas para desarrollar la vida o acortarla. Ya no es posible entender la salud/enfermedad aisladas en sus leyes específicas, y mucho menos, en el patrón de nuestro modelo imperante- en sus partes corpóreas aisladas de la totalidad del cuerpo y del conjunto del hombre-. El pensamiento es fruto de la experiencia y esta es percibida por los sentidos corporales que se hace inteligencia y esta revierte de nuevo al resto de corporeidad.

Una vez afianzada esta mirada -paradigma lo llamamos en términos científicos-,forjamos una metodología para ayudar a comprender ese contexto en el que la persona ha enfermado.  Ese hombre o mujer concreto necesitaban entender de por qué habían perdido la salud, cuales eran esas circunstancias específicas que hacían que se mostrar en el conjunto de su corporeidad. Su cuerpo vivido estaba deteriorado al igual que su contexto cultural, o cuanto menos su interacción en él. Explorar ese mundo del sujeto fue la siguiente tarea, habíamos escuchados cientos de historias de personas enfermas de cáncer, y en todas ellas había una “causa”, una lógica que permitía enlazar el deterioro biológico, la anarquía celular, con comportamientos expresos en el vivir. A través de las historias de vida, de entrevistas en profundidad, podíamos entender de esas “circunstancias” que había forjada el deterioro del cuerpo y la pérdida de la saludad, en ocasiones de manera irreversible. La atenta escucha al relato de estas personas nos permitía entender de esas causas subyacentes, de esa lógica que había detrás. La entrevista en profundidad, por tanto, era una pieza metodológica de primer nivel para comprender. Con esta técnica trabajamos varios años en consulta una vez finalizo nuestro periodo investigador. Aquellas personas que estaban atentos a esta mirada, tenia la oportunidad de explorar su historia vital para descubrir la causa-causas que los había llevado a la enfermedad, en ocasiones mortal. Otro de los enfoques con el trabajábamos para desentramar las circunstancias fue la psicología humanista en la línea de Carl Roger y André Rochais, el primero psicólogo americano y el segundo sociólogo y teólogo francés que creo todo un dispositivo terapéutico para ayudar a las personas a descubrir su potencial y sus trabas en el transcurrir de la vida; lo llamo prh (Personalidad y Relaciones Humanas). Las personas con alguna disfunción biológica acudían a consulta y en conversaciones similares a las que había realizado en la investigación iban desengranando su recorrido vital. En ocasiones unos pocas sesiones eran suficientes para encontrar esas causas, otras se prolongaban durante varios meses. Los clientes-pacientes que se adentraban en la técnica aprendía también lo que llamamos análisis biológico cultural, asemejado a las narraciones que prh había instaurado en sus cursos. Consistía en escribir desde la sensación del momento, una hoja de papel y su correspondiente bolígrafo eran suficiente para adentrarse en los recuerdos del pasado que se hacían presentes a través de esta formula verbalizada en la intimidad por escrito. La escritura sensitiva del recorrido vital del sujeto y su posterior exposición en la consulta agilizaba el descubrimiento, pues la persona ya había explorado sus sensaciones más relevantes en su casa y se había apropiado de esa información, facilitando, como decimos, la respuesta terapéutica en consulta. En ocasiones la técnica de la escritura sensitiva era acompañada con la interpretación de sueños, pues a través de ellos se nos adelanta una información muy valiosa para comprender nuestra vida. Para ello nos adentramos en la interpretación que hace de los sueños la psicóloga americana Patricia Garfield. Para esta terapeuta los sueños tienes tres básicas funciones: a) mostrar aquello que siendo necesario para nuestra vida no somos conscientes, b) equilibrar-compensar nuestras necesidades y c) mostrar el posible futuro. Desde esta lógica los sueños son un instrumento inteligente para ayudarnos a vivir mejor, y sin duda, para potenciar nuestra salud. Construimos historias nocturnas para darnos esa información que necesitamos, es una inteligencia muy creativa y verdaderamente necesaria. Para algunas personas a través de los sueños eran capaces de recrear su entramado vital permitiéndoles comprender el curso de su enfermedad y ayudar a remitirla. Las tres técnicas de introspección (entrevistas en profundad, análisis sensitivo y sueños) fueron utilizadas para que la persona se apropiara de su vida y con ella de su salud.

Estamos en la primera fase de la trilogía de los relatos incompletos, aún ni tan siquiera teníamos el nombre y, desde luego, tampoco la técnica desarrollada. Era el preámbulo, necesario aprendizaje a modo de ensayo y error, sin duda necesario para lo que habría de acontecer. Con la “vieja” técnica (Análisis Biológico Cultural -ABC- lo llamamos), conseguimos logros importantes, pero en general requerían de un tiempo que nos parecía en exceso. En ocasiones la comprensión del problema -y por tanto de reconocer la causa de la enfermedad y su posterior mejora en el tratamiento- se producía en una sesión y en ocasiones en menos. Esto es lo que nos llamó poderosamente la atención, comprender la causa de un conflicto, bien sea biológico o de comportamiento, requería de muy poco tiempo, casi instantáneo. Aquí estaba preñándose una nueva forma, una nueva técnica, la que posteriormente llamaríamos TRI (Trilogía de Relatos Incompletos). Con ella prescindíamos del análisis de contenido y de los sueños, era suficiente la entrevista en profundidad para profundizar y comprender el conflicto.

Domingo Barbolla Camarero · Asesor Filosófico

(+34) 639 893 036 · dbarbolla@asesorfilosofico.com

Diseñado por Elena Fernández | 2021